Después de haber degustado junto a un nutrido grupo de comensales la exquisita gastronomía que pervive desde nuestras abuelas con ese singular aderezo del olor a leña de aquellas estepas vallunas, visitamos el interior de la iglesia de San Pedro ubicada en plena plaza de aquel pintoresco poblado de Tarata, santuario construido por el 1600 con paredes de gruesa envergadura y ataviada con ornamentos creados por los talladores de Arani. En la pared izquierda de su cámara principal se hallaba enquistado un sarcófago pequeño de cristal y en cuyo interior posaba un cráneo humano con un orificio atravesado por la sien izquierda y en la base de esta urna rezaba el nombre de Mariano Melgarejo.







