La Paz, Bolivia.- Llegaron faltando un mes a las iluminadas y pavimentadas céntricas calles de la metrópoli paceña. Son cientos de mendigos, entre niños y adultos, en su mayoría campesinos del Norte del departamento de Potosí, reflejó una cruda realidad que marca la diferencia entre ricos y pobres en estas fechas festivas de Navidad.
Muchos indigentes no entienden qué significa la Navidad, pero sí están seguros de que se trata de la única oportunidad que tienen cada fin de año para conseguir algo de ropa, unos juguetes y, por supuesto, comida.
Hacen peripecias para llegar, no sólo a La Paz, sino a otras ciudades capitales, como Cochabamba y Santa Cruz. Pero en el caso de la Sede de Gobierno, se alojan en inmediaciones de la Terminal de Buses, allí acuden para descansar por las noches, no importa las inclemencias del tiempo. En el día están en las calles, esperando la caridad de los paceños.







