
El inacabable debate político de los bolivianos no está causando entre los países vecinos ninguna inquietud, que no sea la preocupación por el gas natural.
La semana pasada, el canciller brasileño, Celso Amorim, dijo que se proponía tomar contacto con los dirigentes de las regiones bolivianas productoras de hidrocarburos para hablar del gas natural.










