El Bono contra el Hambre comenzó a aliviar la economía de las familias bolivianas

    Foto: ABI

    (Sputnik).- Como había prometido en su campaña electoral, el Gobierno de Luis Arce puso a circular 600 millones de dólares, que distribuye entre la población a través del Bono contra el Hambre.

    Filomena Palacios trabaja en una tienda de abarrotes en el mercado de La Cancha, en la ciudad de Cochabamba. Acudió al Banco Unión para cobrar en lugar de su madre, de 59 años, quien tiene diabetes, por lo cual prefiere permanecer encerrada.

    “Por ahora estoy viendo que hay bastante orden para cobrar. La distribución del bono se hace en forma muy organizada. No he escuchado noticias de filas largas. A mí me toca cobrarlo a fin de año, para el 29 de diciembre”, dijo Palacios.

    El Bono contra el Hambre comenzó a llevar un alivio temporal a miles de familias bolivianas, seriamente afectadas económicamente por la pandemia de COVID-19.
    Con firmes cuidados para evitar aglomeraciones, grupos de entre cinco y 10 personas se paran ante las entidades financieras habilitadas a la espera de su turno para ser rociados con desinfectante y medidos en la temperatura corporal.

    Hasta fines de enero, cuatro millones de personas habrán recibido este beneficio de 1.000 pesos bolivianos (unos 144 dólares) que se entregan por única vez.

    Palacios consideró que “Bs. 1.000 es una cantidad adecuada para apoyar a las familias. En mi caso sí va a apoyarme mucho, porque tengo dos hijitos y también soy comerciante. Este bono me va a servir para comprar algo de mercadería y poder mover mi negocio en este fin de año”, se esperanzó la señora.

    “Para mí es una ayuda importantísima. Con estos recursos sé que mi familia tendrá para comer por tres semanas, ojalá hasta un mes”, dijo a Sputnik Ramón Fernández, quien se achicharraba bajo el sol del mediodía en la cola del Banco
    Unión de América y Libertador, en la zona norte de Cochabamba.

    Fernández contó que tenía una ferretería, pero tuvo que cerrar cuando se le hizo imposible pagar el alquiler, a partir de marzo. “El gobierno anterior de la señora Áñez nos mandó a encerrar durante cinco meses. Si salíamos a la calle su policía nos metía preso o nos hacían multa. ¿Cómo podríamos aguantar en casa sin que nos ingrese dinero? Tuve que vender, más bien malvender, todas las herramientas que me quedaban. Ahora lo único que me queda para vender es mi colchón”, dijo intentando sonreír.

    Actualmente, hacen la fila quienes tienen entre 50 y 59 años. A cada grupo etario se le asignaron dos semanas para cobrar. De modo que quienes empezaron a cobrar el 1 de diciembre lo harán hasta el 14 de este mes. De esta manera, se evitan las tan temidas aglomeraciones.

    El segundo grupo comprende a quienes están entre los 40 y 49 años, del 15 al 28 de diciembre. Terceros, los que tienen entre 30 y 39 años, del 29 de diciembre al 11 de enero de 2021. Por último, entre el 12 y el 26 de enero recibirán el bono quienes tienen entre 18 y 29 años.

    Desde septiembre, la curva de contagios de COVID-19 bajó ostensiblemente en Bolivia, un país de 11 millones de habitantes. Actualmente, se registran en promedio 100 nuevos contagios por día. En el Ministerio de Salud calculan que el rebrote será a fines de este mes.

    Entre marzo y septiembre pasado, cuando arrasó la pandemia en Bolivia, cientos de miles de personas se contagiaron. Y 9.000 fallecieron. Hasta el 8 de diciembre, el Ministerio de Salud contabilizó 145.846 casos de coronavirus.

    Fila para cobrar el Bono contra el Hambre en Cochabamba

    De los cuatro millones de beneficiarios del Bono contra el Hambre, el Ministerio de Economía calcula que la mitad posee cuenta bancaria, en la cual se depositan los Bs.1.000. Este bono está dirigido a quienes tienen más de 18 años y menos de 60, que no trabajan para el sector público ni el privado, que no reciben ni pensión ni renta alguna.

    El 16 de septiembre pasado, la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobó la ley 1330, que determinó el pago de este bono.

    En ese momento, la presidenta de facto Jeanine Áñez promulgó esta ley. Pero advirtió que se abonaría solamente con recursos prestados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo cual fue rechazado por el Parlamento, con mayoría del Movimiento Al Socialismo (MAS).

    Cuando este partido recuperó el poder democráticamente, en noviembre pasado, el presidente Luis Arce firmó el decreto Nº 4392, que reglamentó el pago del bono. Y determinó que el financiamiento se realizaría con préstamos del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que suman 704 millones de dólares.

    De ese monto, 600 millones se destinaron al pago del bono, por lo cual entrarán a circular entre la población boliviana.

    La cuestión está en que estos millones de dólares inyectados a la economía interna de Bolivia sirvan para poner en marcha nuevamente las industrias locales. El panorama no es alentador. Según el Ministerio de Economía, este 2020 concluirá con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) del 8,4%.

    Lejos quedaron los datos sorprendentes de las presidencias de Evo Morales (2006-2019), cuando el país incrementó su PIB de 9.500 millones de dólares a 40.800 millones anuales. Asimismo, en ese lapso logró bajar el índice de pobreza del 60% a 37% de la población, según datos oficiales.

    “Estamos trabajando poco a poco, consolidando toda esas medidas que van a empezar a tener efectos desde principios del próximo año. Para, poco a poco, volver a ese crecimiento económico”, dijo el presidente Arce cuando se comenzó a pagar este bono.

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