Turismo en Bolivia, la industria más golpeada por la pandemia de COVID-19

    Фото автора Leonardo Rossatti: Pexels

    (Sputnik).- El sector turístico es el cuarto rubro en importancia en el Producto Interno Bruto (PIB) boliviano. Luego de un 2020 en el cual cerraron el 60% de las agencias de viajes del país y se perdieron la mayoría de los 399.000 puestos de trabajo vinculados a esta industria, se esperaba un 2021 de recuperación.

    La industria del turismo en Bolivia, una de las más golpeadas por la pandemia de COVID-19, esperaba al inicio de 2021 para recuperarse, luego de un 2020 de pérdidas. Pero la clausura del tráfico aéreo con Europa, que en un principio finalizaría el 8 de enero, evitó la llegada de miles de turistas extranjeros. En paralelo, el inicio de la segunda oleada de contagios en el país frenó la circulación del turismo interno.

    En 2019, Bolivia recibió 1,47 millones de turistas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2020, a partir de marzo, el turismo prácticamente desapareció.

    “Bolivia, como la mayoría de países de América Latina, ha sufrido un golpe muy duro en materia de turismo. El sector turístico en nuestro país ha tenido un bajón muy grande, yo diría que de un 95% o más quizás”, dijo a Sputnik Raúl Calvimontes, presidente de la Cámara Nacional de Operadores de Turismo Receptivo (Canotur).

    Esta industria, que en 2019 recaudó 15.400 millones de bolivianos (2,23 millones de dólares), es la cuarta más importante del país, luego de la explotación hidrocarburífera, minera y agroindustrial. Genera 399.000 empleos de manera directa e indirecta, que representan el 10,5% de trabajadores del país.

    Cuando pase la pandemia, será necesario hacer un nuevo conteo para refrescar estos datos. Así se sabrá cuántas agencias de turismo, hoteles y restaurantes lograron sobrevivir a 2020.

    Marco Mercado, presidente de la Asociación Boliviana de Agencias de Viaje y Turismo (ABAVYT) aseguró que la pandemia ocasionó el cierre del 60% de agencias del país (habían 3.000), que no pudieron soportar un año sin ingresos, pero en el cual continuaron los gastos.

    La inmensa diversidad de Bolivia

    La imagen más conocida de este país hacia el exterior remite a montañas, gente de poncho, llamas y de fondo el lago Titicaca, sagrado para el pueblo aymara. Pero los Andes y el Altiplano abarcan solamente el 28% del territorio nacional. Además posee valles con todos los climas, llanos orientales, la región del Chaco y la inmensa Amazonía, que comprende la totalidad de los departamentos de Beni y Pando, así como partes de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba.

    El departamento de Oruro, que linda con Chile, durante los días de carnaval tiene su capacidad hotelera al máximo, así como los restaurantes y los transportes. En 2021 el carnaval de Oruro transcurrirá a mediados de febrero, pero la ciudad posiblemente tome la decisión de suspenderlo, como ya lo hizo Río de Janeiro, en Brasil.

    Sergio Fernández Equiza se dedica a organizar visitas a las minas de este departamento. Pero en 2020, “nos hemos visto totalmente en cero. Hemos tenido que buscar otros medios alternativos para poder sobrevivir”, contó a Sputnik.

    Este año que comienza no le trae tranquilidad. “Estamos realmente preocupados. Por el rebrote de coronavirus puede haber nuevos cierres en Bolivia, nuevas cuarentenas. Entonces hay una inseguridad e inestabilidad tremendas en el sector del turismo”, comentó Fernández, quien era minero, pero un accidente de trabajo lo llevó a dedicarse al turismo.

    “Tenemos un pequeño emprendimiento, que es ‘Por las minas de Oruro’.
    Realizamos recorridos en las minas históricas de Oruro”, dijo. Y aclaró que “es un emprendimiento de turismo comunitario. No es una empresa propiamente dicha”.

    Durante 2020, solamente pudo ingresar con tres grupos de visitantes a las minas. Actualmente, prepara un recorrido para mediados de enero. “Espero que podamos tener gente”, se esperanzó Fernández. Cada recorrido dura entre cuatro y seis horas. El precio es de siete dólares por persona.

    También está la opción de pasar todo el día en una mina, la de la Cooperativa Minera San José Jallpa Socavón, donde trabajaba Fernández.

    En Bolivia, donde el 73% de la población está empleada en la economía informal, eventos como el carnaval de Oruro significan la oportunidad de conseguir dinero para mantenerse durante varios meses.

    Indudablemente, la mayor tajada del negocio se va para la empresa de cerveza más grande del país (Paceña) pero también ganan por su trabajo las y los sastres que confeccionan los trajes, hasta las señoras que venden chicharrón y anticuchos en las calles, entre muchos otros rubros beneficiados.

    “En Oruro estamos en vilo todavía. No sabemos si se va a realizar el carnaval, quizás sea suspendido. Vemos con mucha preocupación eso”, dijo Fernández.

    “Si bien este tema de la pandemia es global, debemos enfatizar que en Bolivia no se han tomado las precauciones adecuadas ni los planes de contingencia para la reapertura del turismo, mientras otros países han podido formular protocolos”, manifestó el guía minero. “Esperamos que este rebrote no sea tan largo como la primera oleada del virus, para que podamos volver a trabajar normalmente. Esa es la esperanza que se tiene”, dijo.

    A principios de diciembre, el presidente Luis Arce firmó el decreto 4400, con la finalidad de promover el turismo interno. Por ello, medio millón de trabajadores del Estado tienen más días de vacaciones si concurren a un destino nacional.

    “Hasta el día de hoy, nosotros como operadores de turismo no tenemos movimiento. Hemos estado totalmente parados desde febrero de 2020”, contó Calvimontes. “Si bien para fin de año se hizo la oferta para el turismo interno, lamentablemente no ha dado el muy buen resultado que esperábamos”, agregó.

    Según el presidente de la Canotur, “en Bolivia no está muy enraizada la
    costumbre de viajar. Los bolivianos, si viajan, no llegan a hoteles, sino que van a casas de familiares. Viajan en sus vehículos, o en servicio público, pero no toman servicios de una empresa de turismo”, afirmó.

    A esto se suma el temor por el aumento de contagios de coronavirus en el país, que hasta el momento afectó a 163.000 personas y provocó 9.200 fallecimientos. “Entonces, el panorama a nivel local no es muy alentador”, confesó Calvimontes.

    El fin de la crisis del sector turístico finalizará cuando la población acceda masivamente a las vacunas anti-COVID-19, lo cual ocurriría en marzo próximo, según las previsiones del Gobierno.

    “Lo ‘bueno’ de la pandemia, es que en todos los lugares de atractivos turísticos la gente ha tenido la oportunidad de ordenarse profesionalmente”, dijo Calvimontes. Ello será de importancia cuando la población, ya inmunizada, vuelva a gozar plenamente de las bellezas naturales bolivianas.

    “Ojalá sea este año, pero así sea en 2022 debemos trabajar de forma responsable y profesional para recibir a los turistas organizadamente, aunque no en la medida de antes de la pandemia”, evidenció el presidente de la cámara.

    Calvimontes advirtió que cuando se reanuden los viajes, todos los países de América Latina tendrán ofertas interesantes para las visitas de afuera. Que Bolivia sea competitiva en ese escenario “requiere de un trabajo arduo y coordinado entre el sector privado, que tiene la experiencia en el manejo de turistas, y la política de parte del Estado. El Gobierno de Arce ha dado buenas señales con la reactivación del turismo interno. Ahora esperemos que se pueda trabajar en la reactivación del turismo receptivo”, confió.

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