Detectan por primera vez el coronavirus en las encías

Imagen de Alexandr Ivanov en Pixabay

(Sputnik).- Un grupo de investigadores brasileños de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo detectó por primera vez la presencia del SARS-CoV-2 en el tejido periodontal de varios pacientes fallecidos por COVID-19. El hallazgo podría ayudar a estudiar el contagio a través de la saliva.

Durante un procedimiento de autopsia mínimamente invasiva, los científicos realizaron biopsias a varios pacientes diagnosticados con COVID-19 que habían muerto en el Hospital de Clínicas de la universidad. Dicho análisis fue realizado mediante la reacción en cadena de la polimerasa (RT-PCR).

“La presencia del SARS-CoV-2 en el tejido periodontal puede ser uno de los factores que contribuyen a la presencia de este virus en la saliva de pacientes infectados, y demuestra que los orígenes del nuevo coronavirus en las gotitas salivales no radican solo en las vías respiratorias”, explica uno de los autores de la investigación, Bruno Fernandes Matuck, a la agencia Fapesp.

Antes de la pandemia, en el tejido de las encías ya habían sido detectados otros virus, como el herpes simple (VHS), el Epstein-Barr (VEB) y el citomegalovirus humano (VCM). Los investigadores suponen que debido al alto nivel de la infección por el SARS-CoV-2 en comparación con otros patógenos respiratorios, el nuevo coronavirus podría producirse en la boca.

Para confirmar esta hipótesis, el equipo científico diferenció los componentes de la cavidad oral que contribuyen a la composición de la saliva. Entre ellos, la glándula salival, el tejido periodontal y las células del tracto respiratorio superior.

Mediante un sistema de videoendoscopio los investigadores localizaron y extrajeron con pinzas las muestras de estos tejidos y de las papilas gustativas y del epitelio respiratorio de siete fallecidos víctimas del COVID-19 con una edad media de 47 años.

El análisis de las muestras indicó la presencia de SARS-CoV-2 en el tejido periodontal de cinco de las siete víctimas, en algunos casos hasta 24 días después de manifestar los primeros síntomas de la infección.

“Estos hallazgos muestran que el tejido periodontal parece ser el objetivo del SARS-CoV-2 y puede contribuir, por mucho tiempo, a que aparezca en muestras de saliva”, asevera Matuck.

No obstante, los autores del estudio destacan que la presencia del virus en la saliva por un largo periodo “no significa que las partículas de ARN viral sean infecciosas durante todo este tiempo”.

“Otros estudios demostraron que la capacidad de contagio del virus disminuye a lo largo del tiempo y alcanza su pico en 15 días”, explica Luiz Fernando Ferraz da Silva, profesor de la facultad y coordinador del estudio.

La detección del SARS-CoV-2 en la encía también corrobora la hipótesis de que la inflación del tejido de la encía (periodontitis) aumenta el riesgo de desarrollar un cuadro grave de COVID-19, evalúan los investigadores.

Esto se debe a que las personas con periodontitis secretan más líquido gingival, un componente de la saliva. Además, las comorbilidades como la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y el síndrome metabólico —que son los factores que pueden contribuir a un peor pronóstico del COVID-19— están estrechamente ligados a la enfermedad periodontal.

“Una vez que el SARS-CoV-2 infecta el tejido periodontal, la mayor secreción de fluido gingival eleva la carga del virus en la saliva”, afirma Matuck.

De este modo, el estudio permite acercarnos a las posibles fuentes del nuevo coronavirus en la saliva de los pacientes y confirma la precisión de las pruebas de COVID-19 por saliva.

“De la misma manera que el examen RT-PCR es importante porque revela el virus en las secreciones nasofaríngeas, también es posible detectar con mucha precisión el SARS-CoV-2 en la saliva porque hay carga viral sostenida en este líquido en pacientes infectados”, aclara Silva.

Los resultados del estudio, apoyado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo —Fapesp, por sus siglas en portugués—, fueron publicados en la revista Journal of Oral Microbiology.

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