Mundial de Fútbol 2030: el sueño de un épico centenario

Foto RedBolivia: Messi y Suárez

(Sputnik).- La idea de una Copa del Mundo de vuelta a Uruguay en 2030 surgió en 1997 de la cabeza de un excéntrico soñador y llegó a entusiasmar a los gobiernos de Argentina, Paraguay y Chile, además del propio país.
Pero el tiempo, las crisis e inesperados rivales parecen echar por tierra el retorno a las raíces en los 100 años del máximo torneo del fútbol.

Minutos antes de comenzar el encuentro entre las selecciones de Uruguay y Argentina por las Eliminatorias para el Campeonato Mundial de Rusia 2018 en el Estadio Centenario de Montevideo, el argentino Lionel Messi y el uruguayo Luis Suárez, estrellas del club Barcelona, se apartaron de sus compañeros para posar para una foto.

Suárez con el número 20 en el pecho y Messi con el 30 es hasta ahora la imagen más célebre de la campaña que ambos países lanzaron en los últimos años con la intención de que la FIFA otorgue a las naciones del Río de la Plata la organización de la Copa del Mundo de 2030, en conmemoración de la disputa del primer torneo mundial de fútbol en tierras uruguayas y la primera final entre los locales y Argentina.

El sueño de volver a traer al máximo torneo de fútbol al lugar en el que nació tuvo su génesis entre los uruguayos, que incluso antes de comenzar el siglo XXI ya especulaban con hacer valer el centenario de 1930 para volver a organizar el certamen. Abel Fialko, un empresario uruguayo residente en Israel, fue el primero en lanzar una campaña en internet en 1997, inspirado por la candidatura (finalmente frustrada) de Atenas de organizar los Juegos Olímpicos de 1996 en homenaje al centenario los primeros juegos modernos.

Fialko llegó incluso a crear un sitio web con un logo que combinaba la silueta del trofeo de la FIFA con el sol y las franjas azules de la bandera uruguaya. Confiado en que su idea prosperaría, Fialko patentó el logo y la marca Uruguay 2030.

Pero el sueño de Fialko cobró estatus oficial cuando, en 2005, el entonces presidente uruguayo Tabaré Vázquez se entrevistó con el titular de la FIFA de la época, Joseph Blatter. Vázquez, fanático y exdirigente de fútbol, planteó entonces su “sueño” de un Mundial en la región en 2030 e incluso fue el primero en hablar de la posibilidad de Uruguay no fuera la única sede, habilitando la idea de un torneo “en el Mercosur”.

La idea fue rápidamente tomada por Argentina, cuyos dirigentes deportivos vieron la oportunidad de ofrecer del lado argentino mucha de la infraestructura deportiva que Uruguay no podría ofrecer. Los contactos entre la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) prosperaron y comenzaron a pensar en una fórmula que asegurara al Estadio Centenario de Montevideo albergar el partido inaugurar o la final del torneo, así como al menos una de las series.

El proyecto, de todos modos, fue oficializado recién en 2017, cuando nuevamente Tabaré Vázquez y su par argentino Mauricio Macri mantuvieron un encuentro oficial con la organización de la Copa del Mundo de 2030 como uno de los temas bilaterales a resolver. Aquel encuentro se dio un día antes de la fotografía de Suárez y Messi y marcaría el momento de mayor impulso de la candidatura.

La idea comenzaría a cambiar súbitamente algunas horas después. Vázquez y Macri se reunieron en Uruguay el 30 de agosto y, tan solo un día después, el entonces presidente paraguayo Horacio Cartes comunicó que existía acuerdo para agregar a Paraguay como otra sede. El anuncio aislado del mandatario paraguayo causó sorpresa pero los tres países acabaron firmando un memorándum de entendimiento, firmado por los tres cancilleres, en noviembre de 2017.

Aquel proyecto contaba con un gran respaldo político de los tres gobiernos. El uruguayo Vázquez, por ejemplo, llegó a encabezar una conferencia de prensa luego de una de las reuniones de delegados a comienzos de 2018.

Los tres países hicieron una presentación formal del proyecto ante la FIFA durante la Copa del Mundo de Rusia 2018, siempre con el centenario de la competición como principal argumento.

A comienzos de 2019 llegó un nuevo cambio en el proyecto. Tal como lo había hecho Cartes, el presidente chileno Sebastián Piñera publicó en Twitter el 14 de febrero de 2019 que había alcanzado un acuerdo con sus pares del Cono Sur para que Chile también fuera sede del torneo. Horas más tarde, los cuatro gobiernos emitieron un comunicado conjunto oficializando la postulación.

La caída

Aquel fue el último hito de crecimiento de un proyecto que comenzaría a desinflarse en 2019. La crisis económica que marcó el final del Gobierno de Mauricio Macri en Argentina y la crisis social desatada en Chile en el segundo semestre del año dejaron la organización del torneo lejos de las prioridades de esas administraciones.

También Uruguay, impulsor inicial de la idea, comenzó a modificar su postura tras la victoria electoral de Luis Lacalle Pou en octubre de 2019.
Incluso antes de asumir, Lacalle Pou comunicó a la AUF que no estaría dispuesto a continuar con la candidatura a menos que un estudio comprobara que el proyecto era “económicamente viable”.

Por si fuera poco, la pandemia de COVID-19 de 2020 comprometió aún más el sueño. Entrevistado por el semanario uruguayo Búsqueda en junio de 2020, el expresidente de la AUF y actual secretario nacional de Deportes de Uruguay, Sebastián Bauzá, dijo que el último encuentro regional por el tema reveló un panorama muy pesimista.

“En la reunión que tuve con los ministros de los otros países quedó claro que ni Chile, ni Paraguay, ni Argentina están en situación de ponerse a pensar en el Mundial 2030. Ninguno de los cuatro países que somos candidatos está en condiciones de organizarlo. Reconocen que nadie puede plantear a sus gobiernos hoy por hoy hacer una inversión para el Mundial de 2030”, sintetizó el jerarca.

Para empeorar las cosas, los países del Cono Sur comenzaron a tener competidores. En junio de 2019, las federaciones de fútbol de España y Portugal oficializaron su intención de presentar una candidatura conjunta para alojar el torneo de 2030. El proyecto ibérico ya había quedado por el camino de cara a Rusia 2018.

Si bien no fue oficializada, durante 2019 y principios de 2020 también se especuló con una candidatura de China para organizar el Mundial en 2030, basado en su crecimiento económico y su capacidad para construir los estadios e instalaciones de primer nivel exigidos por la FIFA.

El competidor más sorpresivo llegaría, sin embargo, desde el propio continente sudamericano. En septiembre de 2019, el presidente de Ecuador Lenín Moreno dijo en una conferencia de prensa que había propuesto a sus pares de Perú, Martín Vizcarra, y de Colombia, Iván Duque, trabajar en una candidatura “andina” para 2030. Moreno ratificó esta intención en enero de 2020 cuando se reunió en Suiza con el presidente de FIFA Gianni Infantino.

El proceso de selección de la sede para el Mundial de 2030 comenzará en 2022, durante el torneo que se disputará en Catar. La FIFA comenzará a estudiar todas las candidaturas que se confirmen y dará un veredicto en 2024.

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