Bolivia 2021: un modelo económico social

Foto: RedBolivia Internacional

(Sputnik).- Luego de un 2020 en el cual la economía boliviana cayó en un 6,7% , según el Banco Mundial, el país se prepara para tener un crecimiento del 4,8% durante este año, a partir de la promoción de la inversión pública, entre otras medidas.

Con dos meses de presidencia recién cumplidos, Luis Arce Catacora ya dejó en claro cuál será el rumbo económico que tendrá su Gobierno en los próximos años. Desde el Ministerio de Economía contaron a
Sputnik que en 2021 se desembolsarán 4.000 millones de dólares para obras públicas. Además se avanzará en la promoción de la industria nacional, mediante la sustitución de importaciones. En el sector empresarial observan con cautela estas y otras medidas gubernamentales dirigidas a recuperar la economía boliviana.

Según previsiones del Banco Mundial, la economía boliviana crecerá un 3,9% durante este año. Es un número acorde al crecimiento del 4% global, esperado por el organismo internacional. En el Gobierno de Arce son más optimistas y calculan alcanzar en 2021 una suba del Producto Interno Bruto (PIB) del 4,8%.

Será un consuelo luego de un 2020 en el cual el país registró un -6,7% de caída de la actividad.

Para lograr ese incremento del 4,8%, el Gobierno nacional impulsó una serie de medidas. Una de ellas es la creación de un fondo de 130 millones de dólares para apoyar al sector productivo local, con la mirada puesta en sustituir importaciones.

También implementó la devolución del 5% en las compras realizadas con factura por personas con sueldos menores a 9.000 pesos bolivianos, así como el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF), con el cual se prevé recaudar Bs. 110 millones al año.

A todo esto, el Gobierno nacional continúa con el pago del Bono contra el Hambre (una de sus promesas de campaña, lo mismo que el IGF), que ya cobraron tres millones de bolivianas y bolivianos, sobre una población total de 11 millones de personas. Hasta fin de enero se abonarán Bs. 1.000 (unos 145 dólares) a un millón de ciudadanos más.

En el sector privado contemplan estas medidas con algo de desconfianza. “La política de sustitución de importaciones que está encaramando el Gobierno es una medida plausible. Sin embargo, requiere inscribirse en el marco de un conjunto de políticas públicas de reactivación económica”, dijo a Sputnik Hugo Siles Espada, economista y asesor de la Cámara Nacional de Industrias (CNI).

“Este conjunto de políticas públicas tiene que contemplar medidas como la lucha al contrabando, que en Bolivia representa una pérdida de 2.300 millones de dólares anuales”, comentó Siles.

Consideró que también “se necesita reducir la carga fiscal en Bolivia. Somos el quinto país con la carga tributaria más alta de América Latina”. Y además “se necesita flexibilizar la norma laboral, que es rígida y viene desde 1939, para lograr mayor productividad”.

En síntesis, para Siles “se precisa de un Estado promotor de la inversión privada, que conjuntamente con los sectores privados logren incrementar la productividad para alcanzar el crecimiento del país”.

Un año para crecer

Johnny Morales, viceministro de Política Tributaria, dependiente del Ministerio de Economía, dijo a Sputnik que “según nuestros cálculos, esperamos crecer un 4,8% en 2021. Mientras la CEPAL (la Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y el FMI (Fondo Monetario Internacional) pronostican una tasa de crecimiento que supera el 5%”.

“Nosotros estamos apostando a un retorno al modelo económico que teníamos durante el periodo 2006-2019: el modelo económico social, comunitario y productivo”, dijo Morales.

Este modelo, consagrado por la Constitución en el artículo 306 y siguientes, fue exitoso durante las presidencias de Evo Morales. “La pieza fundamental, que nos ha permitido crecer a una tasa del 5% anual entre 2006 y 2019, es la inversión pública”, afirmó el viceministro.

Por ello, para este año el Gobierno presupuestó 4.000 millones de dólares destinados a la inversión pública.

Para asegurarse de que esta cifra se utilice según lo programado, “hemos determinado armar una Comisión de Inversión Pública, que dé seguimiento a las entidades públicas que tienen a su cargo llevar adelante proyectos”, como la construcción de caminos, escuelas y hospitales, entre otras obras. “Vamos a ser celosos. Nos vamos a ocupar de que la inversión pública se ejecute durante esta gestión”, aseguró el viceministro.

“No solamente estamos apostando por nuestro modelo, después de estos 11 meses nefastos que hemos tenido con el Gobierno de transición”, advirtió Morales. “Estamos reorientando nuestra política hacia la inversión en la parte productiva y agropecuaria, con un lineamiento claro en la sustitución de importaciones”.

En el presupuesto de 2021, Arce destinó el 10% de los recursos a la atención sanitaria. Con ello, se prevé reforzar el sistema de Salud para enfrentar los brotes y rebrotes de COVID-19. Además, ese porcentaje garantiza la compra de vacunas anticoronavirus, que el Estado aplicará de manera gratuita a toda la población.

Un Estado necesitado de recaudaciones

Con la ley del Régimen del Reintegro del Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Gobierno devolverá el 5% del costo de las compras hechas con factura.
Además, otorgará créditos al 0,5% de interés anual a los emprendimientos productivos informales, con la finalidad de que regularicen su situación y aporten a las arcas del Estado.

Con este tipo de medidas, Arce intenta enfrentar uno de los grandes problemas de Bolivia: el 73,2% de la población trabaja en la economía informal. Para la CNI, es el camino correcto para recaudar más en Bolivia: ampliar la base de tributantes.

La caída de los precios de los hidrocarburos, en 2014, afectó a las Reservas Internacionales Netas (RIN) de Bolivia, que en ese momento eran de 15.000 millones de dólares, pero desde entonces no dejan de caer. Actualmente, las RIN son de 6.000 millones de dólares.

“El modelo económico de crecimiento en Bolivia se basaba sobre una fuente de renta externa, beneficiada por los precios altos de commodities, hasta que se agotó”, ilustró el economista de la CNI. “Ahora se generó un modelo sobre la base de la presión a la renta interna”, comentó. Esto se evidenciaría en el nuevo IGF.

“Este modelo genera mayor presión recaudadora en base a un sistema tributario progresivo, cual es el sistema de las grandes fortunas. Esto provoca un proceso de desinversión, un clima de deterioro para la iniciativa privada”, aseguró.

“Más que incrementar la presión sobre los mismos contribuyentes, se requiere ampliar la base de contribuyentes en Bolivia”, dijo Siles.
“Recordemos que una sola empresa en Bolivia genera el 20% de recaudación tributaria (Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia), 10 empresas generan el 33% de la recaudación, mientras nuestra base de recaudación en Bolivia tiene alrededor de 400 mil contribuyentes”, agregó.
500 millones

Siles enumeró siete medidas a corto plazo para reactivar la economía nacional, particularmente al sector industrial: “Primero es la lucha contra el contrabando. Segundo, la modernización de las leyes laborales para adecuarlas a la nueva normalidad y a las nuevas modalidades de trabajo.
Tercero, restructurar el sistema impositivo para reducir la carga fiscal en el sector privado y aumentar su competitividad”.

En una cuarta instancia, señaló la importancia de abrir nuevos mercados, tanto a nivel local como internacional. Quinto, “reducir la tramitología y la burocracia pública”. Sexto, impulsar la compra de bienes y servicios hechos en Bolivia. Y por último, crear un fondo de créditos y garantías estatales para las empresas.

“El diálogo público-privado es el elemento central para conformar políticas públicas que permitan reactivar la economía en Bolivia”, consideró el economista.

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