6 esperanzas para el planeta que nos deja 2020

Imagen de Colin Behrens en Pixabay

(Sputnik).- Aunque pareciera que el COVID-19 paralizó el mundo y es muy probable que hasta el fin de los tiempos recordemos el 2020 como el año de la pandemia, también surgieron buenas prácticas medioambientales que vale la pena destacar. Te contamos seis impactantes historias de conservación y protección ambiental que harán que este mundo sea un mejor lugar.

Los que dicen que todo está perdido para el medioambiente y señalen que en 2020 aumentó considerablemente el uso de plásticos de un solo uso, quizá no sepan que hay importantes novedades: desde compromisos para elaborar vehículos eléctricos, pasando por especies en peligro de extinción que están recuperándose, y que hasta es posible vislumbrar un mundo más limpio.

¿Qué logros hubo para el medioambiente en 2020?

Los demonios de Tasmania están de regreso

Se desconoce la fecha en que los demonios de Tasmania se extinguieron en el continente australiano, tierra que se considera su hogar, pero sí se sabe que están de regreso. El 2020 ha sido un buen año para ellos: tras una década de trabajo que organizaciones ambientalistas locales llevaron a cabo para su recuperación, este año se los ha visto en Nueva Gales del Sur, en la costa este de Australia.

El demonio de Tasmania tiene el tamaño de un perro pequeño y es el marsupial carnívoro de mayor tamaño que existe en la actualidad. Tiene un cuerpo robusto y musculoso, y pelo negro. A pesar de su aspecto corpulento, puede desarrollar una velocidad sorprendente, y puede subirse a los árboles y nadar por los ríos.

Como ya es probable que sepas, el demonio de Tasmania se caracteriza por su desagradable olor, por su grito fuerte e inquietante, y por la ferocidad con la que se alimenta. Este pequeño diablillo puede cazar sus propias presas, pero también se alimenta de carroña, y de productos domésticos si hay humanos viviendo cerca. Por lo general es un animal solitario, pero a veces se alimenta en grupos.

En 2008 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) incluyó a los demonios de Tasmania en su Lista Roja de Especies Amenazadas, como “especie en peligro y en disminución”.

Albricias para las ballenas

Durante mucho tiempo estos asombrosos y gigantes mamíferos marinos necesitaron cuidados especiales para su conservación, y ahora pareciera que están recuperándose: se estima que hay unos 2.300 individuos en el hemisferio sur.

En las aguas cercanas a Georgia del Sur, justo al norte de la Antártida, los científicos vieron más ballenas azules de las que habían visto desde antes de que terminara la caza comercial de ballenas a principios del siglo XX. Según NatGeo, al menos 55 fueron vistas durante 2020 después de 50 años en los que los avistamientos en las mismas aguas fueron escasos. La caza llevó a casi extinguir a las ballenas azules.

En las mismas aguas, las ballenas jorobadas han tenido una recuperación mucho más dramática, casi reconstruyendo sus poblaciones previas a la caza.
Los científicos esperan que también les vaya bien a las ballenas francas australes.

La mayoría de los países acatan la prohibición de la Comisión Ballenera Internacional de cazar ballenas, pero a principios de este año, Japón, Noruega e Islandia todavía se dedicaban a esta práctica.

Más buenas noticias para las ballenas

Las Islas Ottawa en la Bahía de Hudson, Canadá, tienen otro nombre en inuktitut, la lengua nativa de los esquimales: Arqvilliit, que se traduce como:
“un lugar donde verás ballenas de proa”. Este 2020 también fue bueno para la conservación de la fauna ártica de esa zona.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau delimitó una nueva zona protegida en el norte de Quebec, como un paso más para lograr la promesa de salvaguardar el 30% de la tierra y el agua del Canadá para 2030. El proyecto de 1,4 millones de dólares creó la Zona Indígena Protegida y Conservada de Arqvilliit (IPCA) en el archipiélago ártico canadiense. “Esto no es sólo una victoria para las ballenas y los osos polares. La protección permanente del IPCA es también una modesta ganancia climática y un ejemplo primordial del compromiso indígena con la conservación”, destacan en la revista Smithsonian.

Los vehículos eléctricos están presente y serán el futuro

Las mejoras tecnológicas, los precios más accesibles, la preocupación ambiental y los subsidios de Gobiernos han hecho que en la última década los automóviles eléctricos sean cada vez más populares, y recientemente se hayan convertido en la incuestionable y acertada apuesta a futuro.

Según la revista National Geographic (NatGeo), en 2010 sólo había 17.000 autos eléctricos en las carreteras del mundo. En 2019, se estima que había 7,2 millones, la mitad de ellos en China. Pero durante 2020 varios Gobiernos del mundo se comprometieron a ponerse al día. Tal es el caso de Reino Unido, que anunció que prohibiría la venta de nuevos autos de gasolina o diesel para 2030, y el estado de California, Estados Unidos, dijo que lo haría para 2035.

Además, el mayor fabricante de automóviles del mundo, la empresa alemana Volkswagen, anunció que gastará 86.000 millones de dólares en la fabricación de autos más ecológicos en los próximos cinco años. Según NatGeo, General Motors también gastará miles de millones en la fabricación de vehículos eléctricos; Amazon se comprometió a desplegar 100.000 vehículos eléctricos de reparto para el 2030, y el Servicio Postal de EEUU integrará vehículos eléctricos en su próxima flota de camiones de entrega.

Se descubren nuevas especies de animales en peligro

Los lémures están considerados como uno de los animales más amenazados, con aproximadamente el 98% de su población en peligro de extinción. Sin embargo, pese a su sombrío panorama los lémures representan una esperanza para los defensores de animales y conservacionistas.

​En 2020 los científicos describieron oficialmente una nueva especie diminuta y adorable: el lémur ratón de Jonás o Microcebus jonahi, llamado así en honor al respetado primatólogo malgache Profesor Jonás Ratsimbazafy, según Smithsonian.

Un mundo más limpio es posible

Los científicos están llamando “antropausia” a la quietud global en la actividad humana generada por la propagación del COVID-19 en el mundo. La pausa ha generado buenas noticias, como cielos más limpios.

​Según NatGeo, en marzo de 2020 el transporte aéreo cayó al 50% en comparación al mismo mes del año anterior, resultando en la mayor disminución en la historia reciente, según la Asociación Internacional de
Transporte Aéreo. El tráfico vehicular en los Estados Unidos y en muchos otros países cayó bruscamente. Partes de la India normalmente cubiertas por la contaminación atmosférica informaron de que podían ver el Himalaya por primera vez, los canales de Venecia en Italia se descongestionan y volvieron a verse peces.

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