Experto de UNAM: lo peor del COVID-19 está por llegar a América Latina

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Ciudad de México, México (Sputnik).- América Latina no está haciendo lo suficiente para detectar el avance del COVID-19 y el peor escenario de la pandemia está por llegar, dijo el cirujano y doctor en filosofía mexicano Malaquías López Cervantes, dedicado a estudios de salubridad sobre enfermedades como el dengue, el cáncer de seno o el sarampión.

“Está faltando la peor etapa en la región, el momento en que se va a expresar la fuerza de la infección de una manera mucho más clara”, dijo a Sputnik López Cervantes, integrante de la Comisión Especial ante la Emergencia del Coronavirus del Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los casos detectados hasta ahora superan los 40.000 en la región, con Brasil, Ecuador y Chile padeciendo las mayores cifras de infectados, mientras que en Perú y México se acelera el contagio, describió el investigador.

López Cervantes consideró que la detección de contagios en la región “va caminando varios pasos atrás de la epidemia, y solo en unas semanas sabremos realmente la magnitud” del desafío.

El especialista comparó la trayectoria exponencial que ha mostrado la pandemia en otros países, como si la región estuviese avanzando lentamente hasta la cima en el tren de una montaña rusa mecánica, cuyos vagones apenas empiezan a escalar antes de precipitarse a toda velocidad.

La falta de laboratorios para hacer el número de pruebas suficientes, que también escasean, la demora de las autoridades en autorizar la campañas masivas de test rápidos y las dificultades para abastecerse en los mercados internacionales de reactivos y mascarillas, son algunos de los desafíos a los que se enfrentan los sistemas de salud pública de la región.

“En los próximos dos meses vamos a estar viendo frecuencias muy elevadas en todas parte de América Latina, depende mucho de las condiciones sanitarias particulares de cada país”, dijo el médico.

La mayoría de los países en América Latina ya asumieron medidas parciales o totales de confinamiento y cancelaron clases, aunque las determinaciones tomadas por las autoridades de cada país han tenido resultados muy disímiles.

El mayor número de contagiados se concentra en Brasil, que registraba hasta el domingo más de 20.700 infectados y 1.124 muertos, superando a Canadá, que este lunes reportó cifras mayores de detectados, 24.804, pero con un total menor de víctimas mortales, 734 decesos.

En México los decesos han sido hasta la fecha 296 y 4.661 las personas infectadas.

Tarde y mal

Hasta finales de marzo el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro calificaba la enfermedad como una “gripecita” y tachaba de “histéricos” a quienes pedían estrictas medidas de prevención.

El Gobierno de México también dejó transcurrir todo febrero y tres semanas de marzo para decretar el fin de actividades “no esenciales” en todos los ámbitos.

Las imágenes más devastadoras en la región provienen de Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, donde el colapso de los servicios hospitalarios y las morgues llevó a que decenas de cadáveres permanecieran por días en los hogares e incluso en las calles.

“Me desalienta ver un escenario como Ecuador, donde no existe capacidad suficiente de los responsables de la salud para manejar los casos y se presentan defunciones en domicilios, con gran cantidad de personas contagiadas no detectadas”, señaló López Cervantes, galardonado con el Premio Nacional de Ciencia.

El gran secreto para medir la extensión real de la pandemia es realizar pruebas, y en algunos países latinoamericanos el número de mediciones es bastante inferior al requerido.

“En realidad vamos muy atrás de la epidemia y de poder detectar la distribución real del contagio en la sociedad; es muy difícil pensar que en América Latina vaya a ser más benévola que en otros lugares del mundo”, dijo.

Las medidas tomada en México pueden parecer similares a las tomadas en su momento en Italia o España, donde “los casos subieron exponencialmente”, comentó.

“Quisiera ser optimista, pero hemos sido testigos de cómo se ha desarrollado la epidemia en Asia, en Europa y en EEUU; las respuestas que se dan en nuestra región no parecen capaces de modificar el escenario futuro”, sostuvo.

El especialista advirtió que, “en caso de una explosión, como todo indica que va a suceder, vamos a enfrentar una situación verdaderamente difícil”.

López Cervantes comentó que en el tratamiento de esta neumonía, causada por la nueva cepa SARS-CoV-2 se están aplicando medicamentos utilizados contra el virus de la inmunodeficiencia humana.

Pero no son de amplia disponibilidad y, si se confirman sus beneficios, habrá que encontrar mecanismos para ampliar su producción.

“Podemos esperar una vacuna a final de año, si todo sale bien, pero el desafío será cómo escalar la producción”, puntualiza.

El último reporte de la Organización Mundial de la Salud el lunes indicaba 1.773.084 casos confirmados y 111.652 muertes en todo el mundo.

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