Miles de toneladas de desechos deja el COVID-19 en México

Image by Alexas_Fotos from Pixabay

(Sputnik).- La epidemia del COVID-19 implicó un aumento en la compra de material de protección, como gasas, cubrebocas, jeringas y fluidos, los cuales pueden poner en riesgo a las personas que estén en contacto con ellos.

Una consecuencia de este fenómeno implica que, hasta el 8 de junio, al menos 7,5 toneladas de estos desechos —denominados residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI)— fueran abandonados y localizados en los estados de Puebla y Estado de México.

Según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), 6.000 metros cúbicos de residuos se encontraron en un centro de acopio de basura en Cuautinchán, Puebla, el pasado 18 de mayo. El lugar fue clausurado luego de observar bolsas con basura a cielo abierto con sangre y otros fluidos corporales.

Otras 3,5 toneladas de basura fueron abandonados en parajes de del municipio de Nicolás Romero, Estado de México. Algunos habían sido quemados, por lo que se debió contratar a una empresa especializada para recolectar, transportar y disponer de los residuos correctamente.

Tras este hallazgo, Profepa levantó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), quien comentó que investiga a dos empresas por su presunta responsabilidad en el abandono de residuos hospitalarios. Esto también ha llevado a indagar si otras empresas están cumpliendo con su responsabilidad para el manejo adecuado de los RPBI.

Solo en la Ciudad de México se estima que durante abril se recogieron 3.000 toneladas más de basura de las que se recolectaron antes de la crisis sanitaria. En este caso, al menos 40 recolectores han fallecido porque no cuentan con la protección adecuada para realizar su trabajo, según denuncias divulgadas por los trabajadores de limpieza en medios de comunicación.

La Organización de las Naciones Unidas ha alertado que el manejo incorrecto de desechos puede ocasionar “un efecto de rebote”, tanto en la salud de las personas como al medio ambiente, por lo que ha llamado a todos los gobiernos a generar políticas adecuadas para su segura gestión y disposición final.

A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado a la población minimizar la compra de artículos de protección, a fin de no generar más contaminantes en el ambiente, ya que la mayoría de los materiales con los que se fabrican los insumos médicos no son reciclables.

Del mismo modo, señala que los desechos de pacientes enfermos con COVID-19 deben ser separados, clasificados y etiquetados para evitar más contagios.

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