Chile hacia una nueva Constitución, explicado paso a paso

Imagen de Cleo Robertson en Pixabay

Santiago, Chile (Sputnik).- Tras la victoria del “Apruebo” en el plebiscito, Chile inicia la carrera hacia una nueva Constitución, que será redactada por una inédita Convención Constituyente integrada de forma paritaria, con representación de nueve pueblos originarios y la participación de candidatos “independientes”.

El apabullante resultado del plebiscito constitucional en Chile a favor de reformar la Constitución abrió oficialmente las puertas de un camino que puede extenderse hasta mediados de 2022 y dotar al país sudamericano de un proceso constituyente único en el mundo.

No solo la opción “Apruebo” se llevó una contundente victoria en el plebiscito constitucional del 25 de octubre. Entre quienes votaron por una nueva Constitución, también hubo una clara mayoría (un 78,9%) de quienes optaron porque la nueva Carta Magna sea redactada por una Convención Constituyente cuya totalidad de integrantes sea electa de forma directa por la ciudadanía.

El resultado dejó por el camino la posibilidad de que la Constitución sea redactada por una Convención “Mixta”, integrada en mitades por constituyentes escogidos por el voto popular y congresistas en funciones.

En cambio, Chile sí tendrá una Convención compuesta en su totalidad por constituyentes electos específicamente para esa tarea, en comicios que ya fueron fijados para el domingo 11 de abril de 2021.

¿Cómo se integrará la Convención Constituyente?

De acuerdo a la ley que habilitó el plebiscito constitucional, la Convención Constituyente estará conformada por 155 convencionales que serán elegidos de forma proporcional según 28 distritos, de la misma forma en que se eligen los diputados.

La principal novedad estará en que, según dispuso el Congreso chileno en 2019, las listas de candidatos a la Convención Constituyente deberán estar integradas por la misma cantidad de hombres que de mujeres. Si un distrito tiene número impar de escaños, la diferencia de representantes entre ambos géneros no podrá ser mayor a uno.

Asimismo, por primera vez se asegura un cupo en el organismo para los nueve pueblos indígenas reconocidos por la ley chilena. Así es que se agregará un distrito electoral especial con 18 escaños reservados para representantes de los pueblos aimara, atacameños, coyas, diaguitas, mapuche, quechuas, rapa nui, kawashkar y yaganes.

Las candidaturas para la Convención Constituyente podrán ser presentadas por los partidos políticos ya existentes en Chile pero también podrán ser independientes. Todos los candidatos deberán cumplir el requisito básico de ser mayores de 18 años y ser chilenos o nacionalizados por ser hijos de chilenos o por gracia que hayan vivido en Chile por más de un año.

La normativa prevé que quienes sean constituyentes no podrán ejercer otro cargo al mismo tiempo. Por lo tanto, cualquier jerarca del Estado cesará en el cargo que tenga apenas sea formalizado como candidato. También deberán suspender su actividad los dirigentes gremiales o vecinales que se postulen a la Convención.

A diferencia de las elecciones legislativas, el proceso hacia una Convención Constituyente prevé la participación de candidatos “independientes”, no promovidos por los partidos políticos. Las listas de independientes podrán tener un mínimo de dos candidatos y para poder registrarse tendrán que contar con la firma del 0,4% de las personas que votaron en el distrito correspondiente en la anterior elección de Diputados.

Así trabajará la Convención Constituyente

El último cronograma aprobado por el Congreso chileno prevé que la Convención Constituyente se instale formalmente entre mayo y junio de 2021. Entre sus primeras acciones deberá elegir un presidente y un vicepresidente y fijar reglas de funcionamiento.

En principio, dispondrán de un plazo de entre 9 y 12 meses para redactar la nueva Constitución. Por su trabajo, cada constituyente recibirá una remuneración de 2.518.600 pesos chilenos al mes, equivalente a unos 3.200 dólares mensuales.

La ley establece que la Convención Constituyente tendrá “por objeto exclusivo” redactar y aprobar una nueva Constitución, por lo que no tendrá injerencia en ninguna otra cuestión política ni podrá influir en otros órganos del Estado. También se propone que el trabajo de redacción se dé “desde cero”, es decir, que se elabore una Carta Magna totalmente nueva y no una modificación de la vigente, que data de 1980.

Sin embargo, el trabajo de redacción tiene limitaciones, ya que la Constitución que surja del proceso constituyente “deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales vigentes ratificados por Chile”.

La otra restricción importante para la Convención es que todos los artículos de la nueva Constitución deberán aprobarse por dos tercios de los integrantes del organismo.

En caso de que la ciudadanía entienda que la Convención Constituyente ha violado alguna de las normas de funcionamiento, se podrán interponer recursos ante la Corte Suprema de Justicia, que resolverá a través de sus ministros.

Agosto 2022, la fecha tentativa para tener nueva Constitución

Vencido el plazo de nueve meses de trabajo, la Convención Constituyente podrá prorrogar su labor por tres meses y por única vez. Luego, el proyecto de Constitución será entregado al presidente de la República, quien en un plazo de 60 días convocará al plebiscito de ratificación de la nueva Constitución.

De acuerdo a las estimaciones del Gobierno chileno, el plebiscito de salida del proceso constitucional debería realizarse aproximadamente en agosto de 2022. La participación será obligatoria y se estructurará en torno a la pregunta “¿Aprueba usted el texto de Nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional?”.

El marco jurídico que sustenta este proceso aclara expresamente que “en ningún caso las medidas sanitarias de carácter general podrán afectar la realización del plebiscito”, por lo que se realizaría igualmente aún en el marco de una continuidad de la pandemia de COVID-19.

Si la nueva Constitución es aceptada, el presidente chileno convocará al Congreso en pleno para juramentarla y que entre en vigencia.

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