Bolivia tendrá que coexistir con recesión poscoronavirus varios años

Foto: APG

La Paz, Bolivia (Xinhua).- Bolivia enfrenta el 2020 como su peor año macroeconómico en décadas, en medio de una crisis política y el desafío de coexistir quizá por varios años con la recesión económica poscoronavirus, dijo hoy el analista económico, Oscar Heredia.

Se trata de la primera recesión económica del país desde principios de la década de los 80, cuando la hiperinflación, el desempleo y el caos económico hicieron que la economía decreciera y se disparara el déficit fiscal.

El además administrador de empresas, experto en planificación y docente de investigación de la estatal Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) señaló en entrevista a Xinhua que el panorama económico negativo del primer semestre es preocupante, pues ya configura una recesión agobiada por la crisis sanitaria.

“Normalmente se habla de una recesión cuando baja el crecimiento económico durante dos trimestres seguidos. Ocurre cuando los principales indicadores macroeconómicos de un país, como el crecimiento, el empleo, la inflación, el consumo, la capacidad de pago o el nivel de producción, están por el suelo”, explicó.

Comentó sin embargo que si la recesión empeora en Bolivia y se extiende por un periodo más largo, entonces la economía del país estaría frente a una depresión, que es más complicada.

En opinión de Heredia, Bolivia enfrenta la crisis más dura de los últimos 40 años, la cual genera iliquidez y amenaza con transformarse en insolvencia de las empresas con efectos negativos sobre la inversión, producción y generación de empleo formal.

“Esta dura recesión económica no se quedará hasta el 2021 como indicaron los organismos internacionales”, quizá en los países desarrollados que tienen más posibilidades para reactivar su economía, pero para países como Bolivia la crisis puede extenderse hasta 2024, por lo tanto estaríamos frente a una depresión, aseveró.

Agregó que la duración de la recesión en la pospandemia dependerá de una infinidad de factores, que van desde la disponibilidad de un tratamiento y una vacuna, si se registra una nueva ola de contagios, hasta que los países abran sus economías y las actividades retomen su curso habitual.

Bolivia, sin embargo, experimenta un momento de alta incertidumbre, debido a que se desconoce cómo va a evolucionar el virus y la velocidad de las respuestas para efrentar la situación, precisó el analista.

Heredia consideró que otro factor que influirá para enfrentar la recesión serán las inyecciones de recursos orientados a sostener el tejido productivo y comercial.

“Hay que evitar que las empresas queden sin oxígeno financiero y se vayan a la bancarrota, de lo contrario se complica la crisis”, añadió.

A decir del experto, el futuro de Bolivia es preocupante por varios elementos como las medidas que restringen la normalidad por la cuarentena dinámica y el descenso del precio del petróleo, que fija el del gas que se le vende a Argentina y Brasil, además de la menor producción y exportación de minerales, de la excesiva dependencia de los créditos internacionales y fundamentalmente de la agobiante crisis política que arrastra el país desde el año pasado y que ha generado inestabilidad.

En estos tiempos de pandemia, los gobiernos como el de Bolivia han emitido deuda para conseguir recursos frescos, indicó.

“El incremento de la deuda pública será posiblemente una de las consecuencias económicas más duraderas de la pandemia, cuando se tengan que pagar esos compromisos”, abundó.

Heredia consideró que mientras no baje la curva de contagios y muertes, difícilmente los países afectados podrán encender los motores del crecimiento económico.

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