“COVID-19, no sabemos nada sobre él”

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(Sputnik).-Científicos rusos han propuesto un enfoque computarizado para buscar sustancias farmacológicas para el tratamiento del COVID-19. La idea se debatió en una reunión en línea organizada por el Ministerio de Educación Superior y Ciencia de Rusia, la Academia de Ciencias y el portal Rusia Científica.

Las contradicciones de coronavirus

La epidemia ha influido de forma espectacular en todos los aspectos de la vida. Ya existen más de 19.000 publicaciones sobre el SARS-CoV-2, todas ellas publicadas en los últimos cinco meses.

“Desafortunadamente, muchas de estas publicaciones se contradicen entre sí. No siempre queda claro si las deducciones de los autores están justificadas”, señaló Vladímir Poroikov, miembro de la Academia de Ciencias de Rusia y director del Departamento de Bioinformática del Instituto de Investigación de Química Biomédica.

Al mismo tiempo, en su opinión el mundo experimenta un reguero de información sin precedentes sobre el nuevo coronavirus. El 25 de enero el primer genoma del virus fue decodificado, mientras que hoy ya hay varios miles de genomas decodificados. Y este trabajo continúa. El 5 de febrero se obtuvo la primera estructura tridimensional de la enzima, lo que permitió seguir aplicando los métodos de modelización molecular para encontrar los fármacos adecuados. Comprender la estructura y el ciclo de vida del virus permite seguir seguir adelante en su estudio.

“A pesar de lo mucho que conocemos del COVID-19, no sabemos nada sobre él”, subrayó el científico, añadiendo que muchos aspectos de la interacción del virus con el cuerpo humano son todavía un misterio.

Como ejemplo ilustrativo, citó una publicación reciente de la prestigiosa revista The Lancet en la que se afirmaba que el uso de la hidroxicloroquina y la cloroquina —medicamentos antipalúdicos utilizados en el tratamiento del COVID-19— no está suficientemente justificado. El artículo ha recogido un amplio material clínico, pero unos días después, tres de los autores de este artículo retiraron sus firmas.

“Este ejemplo muestra que el proceso está en curso y es extremadamente controvertido. Podremos evaluar muchas cuestiones solo a posteriori. Pero no podemos luchar contra el virus a posteriori, tenemos que hacerlo ahora”, señaló Poroikov.

La nueva medicina es la vieja

Como lleva mucho tiempo crear vacunas,la comunidad científica está probando si los fármacos ya existentes son efectivos para tratar la dolencia. Así, el primer intento de reposicionar el medicamento dipiridamol se hizo en marzo, cuando un software mostró que inhibe la principal proteasa del virus —un fermento que juega un papel importante en el ciclo de vida de coronavirus—.

El Instituto de Investigación de Química Biomédica intentó reposicionar un medicamento que ya existía desde hacía tiempo: el neratinib. Fue identificado como un posible inhibidor de la principal proteasa del virus. Ahora tiene que ser probado experimentalmente.

El pronóstico informático

Cuando comenzó la pandemia, se lanzó en Europa el proyecto Grand Challenge Against COVID-19 (Gran desafío contra COVID-19). Los organizadores propusieron seis objetivos para los que hacía falta encontrar sustancias neutralizadoras mediante tres métodos informáticos independientes con más de 1.000 millones de estructuras disponibles, incluidos medicamentos aprobados para uso médico.

Los científicos rusos encabezados por Vladímir Poróikov eligieron cuatro: la proteasa principal, la proteasa de papaína, la proteasa dependiente del ARN y la proteasa de membrana humana, que facilita la penetración del virus en la célula—.

En el transcurso de este trabajo, los científicos rusos llegaron a la conclusión de que se necesita un análisis complejo del problema de la farmacoterapia, preparar las muestras, entrenar el sistema informático y seleccionar las moléculas más prometedoras basadas en el pronóstico y las pruebas.

Según los expertos, para obtener resultados fiables en la búsqueda de nuevos medicamentos todo debe funcionar de la manera más coherente, y es muy importante desarrollar sistemas de prueba in vitro e in vivo.

Hasta la fecha, se han seleccionado más de 32.000 moléculas que potencialmente tienen efecto en dichos objetivos, luego se ha realizado un análisis de máquina y se han seleccionado varios candidatos a ser inhibidores, para los cuales se ha demostrado una buena interacción con la proteasa principal del virus mediante simulación molecular.

“En el caso del COVID-19, tuvimos que crear muestras de entrenamiento desde cero. El programa de pronóstico de medicamentos anticoronavirus está casi listo. El mes que viene saldrán los primeros resultados”, aseguró el científico.

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