México ha perdido a su más grande superhéroe en plena pandemia: el Chavo del Ocho

'El Chavo del 8', una de las series más vistas y difundidas de la historia de la televisión latinoamericana.

Ciudad de México (Sputnik).- Y ahora, ¿quién podrá defender a los niños y adultos latinoamericanos de la tristeza?: en plena pandemia de COVID-19 las pantallas ya no despertarán sonrisas ni harán estallar abiertas carcajadas sin dos iconos de la comedia infantil: ‘El Chavo del 8’ y ‘El Chapulín Colorado’.

Una disputa comercial sin acuerdo sobre derechos de autor entre la cadena mexicana Televisa y los herederos del guionista y actor principal, Roberto Gómez Bolaños, impide la transmisión de los memorables capítulos, guardados en los rincones más candorosos de la memoria de muchas generaciones.

Aún hay una chispa de esperanza para mantener viva la ilusión: una renovación podría renacer a los queridos personajes de aquellas series, y traerlos de regreso a los nuevos tiempos.

Las comedias candorosas de Gómez Bolaños ya no se pueden ver en ninguna parte, después de 47 años de entretener por los aires de todo el continente con el inocente lenguaje infantil de un pequeño barrio pobre mexicano, que retrató sus pares en los conventillos, favelas y calles marginales de todo el continente.

Aquel fue su secreto.

Inspiración literaria

Sesudos expertos en televisión dictaminan que sus contenidos acusan un “envejecimiento” que los ha llevado a su defunción, sin siquiera cumplir el medio siglo.

Podrían ser ahora “políticamente incorrectos”, al fomentar actitudes rebeldes que son interpretadas como gestos primarios de “violencia y discriminación”.

“Mi familia y yo esperamos que pronto esté Chespirito (como se conocía al creador del Chavo del ocho) en las pantallas del mundo. Seguiremos insistiendo, y estoy seguro que lo lograremos”, anunció Roberto Gómez Fernández, hijo y heredero de Gómez Bolaños en un mensaje a sus seguidores en redes sociales.

Pocos saben que el niño de la calle que dormía en un barril, El Chavo del Ocho, y El Chapulín Colorado, un particular superhéroe, no estaban inspirados en la violencia, sino en iconos de la literatura como Tom Sawyer, el personaje del escritor estadounidense Mark Twain.

Un chavo es en México cualquier infante o menor de edad, y es también sinónimo de inexperiencia.

Para uno de ellos, Gómez Bolaños ideó una forma filosófica y meditabunda de hablar cotidiana, mezclada con expresiones callejeras de su limitada cultura y escasos años de vida.

Su creador imaginó que el lenguaje de su creación infantil sería el habla de un pequeño Shakespeare: así nació “Chespirito” vestido de rojo y las letras CH en amarillo en su pecho.

Su efecto televisivo fue un éxito inmediato.

Las cuentas terrenales

La familia de Gómez Bolaños informó de la falta de un acuerdo que posibilitara la retransmisión de los programas que durante los últimos años realizaban la cadena Televisa, sus filiales en EEUU y varios firmantes de su contrato de difusión en América Latina.

Se estima que entre 75 y 125 millones de televidentes en toda América Latina, incluyendo México y varios países del Caribe, donde se veían en portugués e inglés, continuaban sintonizando cada semana los viejos programas, que se dejaron de producir en los años 80.
Y seguían vivos.

Los programas tienen enredos, como sus personajes centrales, como El Chapulín Colorado, seudónimo de Chespirito, un antihéroe torpe que termina triunfando gracias a su inesperada buena suerte y enrevesados pasos y dichos.

En cambio, El Chavo del Ocho ha sido un niño humilde y fuerte en la calle, pero muy tierno e inocente en el fondo.

“Es que no me tienen paciencia” ha sido su frase favorita, cuando llega exhausto al final de los argumentos en la vecindad de una humilde casa compartida por varias familias, pero con un patio común, donde todo sucede.

Es el teatro de sus vidas.

Televisa y la familia Bolaños, herederos del comediante que falleció a los 85 años en 2014, no se pusieron de acuerdo sobre el monto de los derechos de transmisión y los alcances de las licencias para la producción de nuevas teleseries basadas en los personajes de “Chespirito”.

“No he sido convocada a las negociaciones, pero creo que justo ahora, cuando el mundo más necesita diversión, es una agresión hacia la gente”, expresó en Twitter “Doña Florinda Meza”, coprotagonista de las series y viuda de Bolaños.

Un chavo envejecido

Fernando Bonilla, actor y director de programas de televisión, dijo a Sputnik que la coyuntura de la cancelación de la transmisión de los episodios antiguos podría llevar a que se hiciera una necesaria reevaluación de los contenidos.

“Debemos entender que como sociedad nos hemos renovado y que se ha renovado el contenido televisivo que consumimos”, señaló Bonilla, en referencia a los cambios que ha sufrido la sociedad mexicana en los últimos años.

El actor expresó su acuerdo con cancelar el continuo recurso a la violencia en los relatos, actitudes machistas y discriminatorias, que eran consideradas “inocentes” o “humorísticas” en el Siglo XX, pero ya no son aceptables.

“Debemos procurar brindar a nuestros niños y adolescentes productos de calidad que genere diversión, pero en los cuales también se apele a su inteligencia, y que les sirvan como retos y alimenten sus capacidades de cara a la sociedad a la que deberán enfrentarse”, agregó el dramaturgo.

La necesidad de una revisión a los contenidos, sin censura, podría generar una reflexión sobre los cambios de la sociedad latinoamericana, reflejada en la televisión, opinan muchos.

Los temas para la controversia son interminables.

Violencia subliminal, cachetadas inocentes que pasan los límites y duelen, coscorrones que pueden lastimar, besos imaginarios que se vuelven torpes y ofensivos, indeseados en la realidad.

Los temas que nos dejó el Chavo del Ocho quedaron, por ahora, enlatados.

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