Éxito en la producción de soya con biotecnología

Image by Julio César García from Pixabay

La Paz, Bolivia mayo (ABI).- Bolivia incursionó en 2005, por primera vez, en la generación de cultivos con biotecnología, con la aprobación del Decreto Supremo 28225, que autorizó la producción y comercialización de soya transgénica resistente al herbicida glifosato.

Desde entonces, hasta el 2015, el rendimiento de ese producto subió tanto que permitió ahorrar 167 millones de dólares en herbicidas, evitó desmontar alrededor de 230.000 hectáreas y generó una exportación adicional de 1.700 millones de dólares, reveló el jueves director del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), Marín Condori.

“Hemos tenido el éxito de ahorrar 167 millones de dólares en herbicidas, 20% más en rendimiento, o sea de 1,7 a 2,1 toneladas por hectárea, una producción de 4 millones de toneladas adicionales y se evitó desmontar al menos 230.000 hectáreas”, informó Condori, en conferencia de prensa.

Desde 2005 al 2015, el rendimiento de la producción de soya aumentó más del 20%, de 1,71 a 2,1 toneladas por hectáreas, de acuerdo a Condori.

Solo en 2018, la producción de soya intervino en un 2,34% del Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia y representó el 9,04% de las exportaciones nacionales, al alcanzar los 810 millones de dólares, el tercero en importancia después de los hidrocarburos y la minería.

Ese año, la venta externa de soya representó el 44% de las exportaciones no tradicionales del país, y el 93% de la oferta exportable con destino a la Comunidad Andina de Naciones.

Para el 2025, se espera que la participación de la soya en el PIB nacional sea del 7% y se genere una producción de 45 millones de toneladas: 24 millones de toneladas para el mercado interno y 21 millones de toneladas con destino de exportación.

Se prevé que la producción de soya generará, en 2025, más de 300.000 empleos en el país, directos e indirectos, resaltó el director del INIAF.

“Sin agricultores no hay soberanía alimentaria, sin tecnología no hay futuro, aspiramos a una agricultura económicamente viable, ambientalmente sostenible y socialmente responsable para forjar una Bolivia productiva, exportadora y soberana”, concluyó Condori.

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